Sin aliento...
El cansancio en ocasiones nos invade, como el mar sin permiso alguno se adueña de la playa quien absorta no le queda otro remedio más que mirar el atrevimiento de su vecino.
Es hora de tomar un descanso, un segundo aliento... y luego hay que seguir adelante sin importar el visor... como la neblina que empaña nuestra visión del día y hemos de hacer un alto para estar seguros del rumbo pues el destino ya lo conocemos.
Hemos trazado el mapa del tesoro, llevamos brújula en mano, bitácora y alimentos y medicina para el camino.
Un momento más... pronto se despejará nuevamente el sendero y seguiremos en este caminar como transeúntes, no como dueños.
Pero recuerda, es importante que también disfrutes del viaje pues llegar a tu destino sin admirar todas las maravillas que el Señor ha puesto para tí, además de todas las aventuras que has tenido y lo que se ha aprendido, sería un absoluto desperdicio.
Ten presente tu meta, pero disfruta el viaje.
Contigo,
Flor

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